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24. Bhagavad Gita, capítulo 6.

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Capítulo 6 de Bhagavad Gita – Dhyana Yoga, el Yoga de la meditación

La Puerta de los Vedas – Episodio 24

En este episodio tenemos una buena noticia para los enamorados de los inciensos naturales, especialmente el característico Nag Champa, es más: totalmente artesanal. Este exclusivo Club de incienso es nuevo proyecto de Swami Rajendra Das. A muchas peticiones de los amantes de aromas auténticos,  nació pagina llamada 1euroincienso.com.  Allí pueden elegir su porción optima (mensual) de inciensos.

Estos inciensos naturales de la india son ideales para crear una atmósfera de bienaventuranza, ideal para el estudio de las escrituras sagradas. Vamos entonces contemplar  capítulo 6. de Bhagavad  Gita, la enciclopedia espiritual de los Vedas.

El capítulo 6. de Bhagavad Gita, un verdadero néctar en La puerta de los Vedas, creado en colaboración de la asociación espiritual Ateneo cosmopolita de Yoga Prema; Suddha Nityananda Parivara Vaisnava, con Jesus Rois (Alendalua – creadores de audiolibros).

Si deseáis apoyar actividades culturales de nuestro Ashram y escuchar el Audiolibro completo, pueden adquirirlo en nuestra tienda virtual, donde es también posible pedirlo en formato impreso.

Capítulo 6. de Bhagavad Gita – Dhyana Yoga

Vamos a adquirir conocimientos especiales sobre  que es realmente la meditación, el autocontrol y como es la naturaleza de un autentico Yogui…

Dhyana Yoga, el Yoga de la meditación

1: La Suprema Personalidad de Dios dijo: aquél que no está apegado a los frutos de su trabajo y que trabaja tal como está obligado a hacerlo, se encuentra en la orden de vida de renuncia y es el verdadero místico, y no aquél que no enciende ningún fuego ni ejecuta ningún deber.

2: Lo que se denomina renunciación debes saber que es lo mismo que Yoga, o el vincularse con el Supremo, ¡oh, hijo de Pāņdu!, porque jamás puede alguien convertirse en Yogī, a menos que renuncie al deseo de complacer los sentidos.

3: Para aquél que es un neófito en el sistema óctuple del Yoga, se dice que el trabajo es el medio; y para aquél que ya se encuentra elevado en el Yoga, se dice que el cese de todas las actividades materiales es el medio.

4: Se dice que una persona está elevada en el Yoga, cuando, habiendo renunciado a todos los deseos materiales, ni actúa para complacer los sentidos, ni se ocupa en actividades fruitivas.

5: Uno debe liberarse con la ayuda de la mente, y no degradarse. La mente es la amiga del alma condicionada, así como también su enemiga.

6: Para aquél, que ha conquistado la mente, ésta es el mejor de los amigos; pero para aquél que no lo ha hecho, la mente permanecerá como su peor enemigo.

7: Aquél que ha conquistado la mente, ya ha llegado a la Superalma, porque ha conseguido la tranquilidad. Para ese hombre, la felicidad y la aflicción, el calor y el frío, y la honra y la deshonra, son todos lo mismo.

8: Se dice que una persona está establecida en la comprensión del Ser y se le da el nombre de Yogī (o místico), cuando se encuentra plenamente satisfecha en virtud del conocimiento y la comprensión que ha adquirido. Esa persona está situada en la trascendencia y es autocontrolada. Ella ve todo igual, ya sean guijarros, piedras u oro.

9: Se dice que una persona está aún más adelantada cuando ve a todo el mundo con igualdad de ánimo, es decir, a los honestos bienquerientes, a los afectuosos benefactores, a las personas neutrales, a los mediadores, a los envidiosos, a los amigos y a los enemigos, y a los piadosos y a los pecadores.

10: El trascendentalista siempre puede ocupar el cuerpo, la mente y el yo en relación con el Supremo; él debe vivir a solas en un lugar apartado, y siempre debe controlar la mente con cautela. Él debe estar libre de deseos y de sentimientos de posesión.

11-12: Para practicar Yoga, uno debe ir a un lugar apartado, poner hierba kuśa en el suelo, y luego cubrirla con una piel de venado y una tela suave. El asiento no debe ser ni demasiado alto ni demasiado bajo,  y debe encontrarse en un lugar sagrado. El Yogī debe entonces sentarse en él muy firmemente y practicar Yoga, para purificar el corazón mediante el control de la mente, de los sentidos y de las actividades, y fijando la mente en un punto.

13-14: Uno debe mantener el cuerpo, el cuello y la cabeza erguidos en línea recta, y mirar fijamente la punta de la nariz. De ese modo, con la mente tranquila y sometida, libre de temor y completamente libre de vida sexual, se debe meditar en Mí en el corazón y convertirme en la meta última de la vida.

15: Practicando así un control constante del cuerpo, la mente y las actividades, el místico trascendentalista, con la mente regulada, llega al Reino de Dios (o la morada de Śri  Śri  Krishna) mediante el cese de la existencia material.

16: No hay ninguna posibilidad de convertirse en Yogī, ¡oh, Śri  Arjuna!, si se come demasiado o se como muy poco, ni si se duerme demasiado o no se duerme lo suficiente.

17: Aquél que es regulado por los hábitos de comer, dormir, recrearse y trabajar, puede mitigar todos los sufrimientos materiales mediante la práctica del sistema del Yoga.

18: Cuando el Yogī disciplina sus actividades mentales mediante la práctica del Yoga y se sitúa en la trascendencia –libre de todos los deseos materiales–, se dice que él está bien establecido en el Yoga.

19: Así como una lámpara no tiembla en un lugar en el que no hay viento, así mismo el trascendentalista, cuya mente está controlada, siempre permanece fijo en su meditación en el Ser trascendente.

20-23: En la etapa de la perfección denominada trance, o samādhi, la mente de uno se abstiene por completo de las actividades mentales materiales, mediante la práctica del Yoga. Esa perfección se caracteriza por la habilidad que tiene uno de ver el yo mediante la mente pura, y de disfrutar y regocijarse en el yo. En ese estado jubiloso, uno se sitúa en medio de una felicidad trascendental ilimitada, que se llega a experimentar a través de los sentidos trascendentales. Establecido así, uno nunca se aparta de la verdad, y al conseguir esto, piensa que no hay nada mejor. Al situarse uno en esa posición, nunca se desconcierta, ni siquiera en medio de la mayor de las dificultades. Esto es en verdad estar libre de hecho de todos los sufrimientos que surgen del contacto material.

24: Uno debe dedicarse a la práctica del Yoga con determinación y fe, y no dejarse apartar de la senda. Uno debe abandonar, sin excepción, todos los deseos materiales nacidos de especulaciones mentales, y de ese modo controlar con la mente todos los sentidos, por todas partes.

25: Gradualmente, paso a paso, uno debe ponerse en trance mediante la inteligencia sostenida por una convicción total, y, de ese modo, la mente debe estar fija sólo en el Ser, y no debe pensar en nada más.

26: De lo que sea y dondequiera en que la mente deambule debido a su naturaleza vacilante e inestable, uno debe sin duda apartarla y ponerla de nuevo bajo el control del yo.

27: El Yogī cuya mente está fija en Mí, logra en verdad la máxima perfección de la felicidad trascendental. Él está más allá de la modalidad de la pasión, comprende su identidad cualitativa con el Supremo y en consecuencia, está libre de todas las reacciones de las acciones pasadas.

28: De ese modo, el Yogī autocontrolado, dedicado constantemente a la práctica del Yoga, se libra de toda contaminación material y alcanza la máxima etapa de la felicidad perfecta, en el servicio amoroso y trascendental que le presta al Señor.

29: Un verdadero Yogī Me observa a Mí en todos los seres, y también ve a todo ser en Mí. En verdad la persona autorrealizada Me ve a Mí, el mismo Señor Supremo, en todas partes.

30: Aquél que Me ve en todas partes y que ve todo en Mí, Yo nunca lo pierdo a él, y él nunca Me pierde a Mí.

31: Un Yogī como ése, que se dedica al venerable servicio de la Superalma sabiendo que Yo y la Superalma somos uno, permanece siempre en Mí en todas las circunstancias.

32: ¡Oh, Śri  Arjuna!, aquél que, mediante la comparación con su propio Ser, ve la verdadera igualdad de todos los seres tanto en su felicidad como en su aflicción, es un Yogī perfecto.

33: Śri  Arjuna dijo: ¡oh, Madhusūdana!, el sistema de Yoga que has resumido me parece impráctico e intolerable, ya que la mente es inquieta e inestable.

34: Porque la mente es inquieta, turbulenta, obstinada y muy fuerte, ¡oh, Krishna!, y someterla, creo yo, es más difícil que controlar el viento.

35: El Señor Śri  Śri  Krishna dijo: ¡oh, tú, hijo de Kuntī, el de los poderosos brazos!, contener la inquieta mente es sin duda algo muy difícil de hacer, pero ello es posible mediante la práctica adecuada y el desapego.

36: Para aquél que tiene la mente desenfrenada, la autorrealización es una labor difícil. Pero aquél que tiene la mente controlada y que se esfuerza por los medios adecuados, tiene asegurado el éxito. Ésa es Mi opinión.

37: Śri  Arjuna dijo: ¡oh, Krishna!, ¿cuál es el destino del trascendentalista que fracasa, quien al principio emprende el proceso de la autorrealización con fe, pero luego desiste debido a una mentalidad mundana, y que por ello no logra la perfección en el misticismo?

38: ¡Oh, Krishna, el de los poderosos brazos!, ¿no es cierto que ese hombre, que se encuentra confundido en el sendero de la trascendencia, se aleja tanto del éxito espiritual como del material, y parece como una nube que se dispersa, sin ninguna posición en ninguna esfera?

39: Ésta es mi duda, ¡oh, Krishna!, y te pido que la despejes por completo. Aparte de Ti, no hay nadie que pueda destruir esta duda.

40: La Suprema Personalidad de Dios dijo: ¡oh, hijo de Pŗtha!, un trascendentalista dedicado a actividades auspiciosas no es destruido ni en este mundo ni en el mundo espiritual; amigo Mío, aquél que hace el bien, nunca es vencido por el mal.

41: Después de muchos años de disfrute en los planetas de las entidades vivientes piadosas, el Yogī que fracasa nace en una familia de personas virtuosas o en una familia de la rica aristocracia.

42: O (si ha fracasado después de una larga práctica de Yoga) nace en una familia de trascendentalistas que es seguro que tienen una gran sabiduría. Claro que, semejante nacimiento es raro en este mundo.

43: ¡Oh, hijo de Kuru!, al obtener esa clase de nacimiento, él revive de nuevo la conciencia divina de su vida anterior, y trata de progresar más a fin de lograr el éxito por completo.

44: En virtud de la conciencia divina de su vida anterior, él se siente atraído automáticamente a los principios yóguicos, aun sin buscarlos. Ese trascendentalista indagador siempre está por encima de los principios rituales de las Escrituras.

45: Y cuando el Yogī se esfuerza sinceramente por progresar más y se limpia de todas las contaminaciones, entonces, finalmente logrando la perfección después de muchísimos nacimientos dedicados a la práctica, llega a la meta suprema.

46: El Yogī es superior al asceta, superior al empírico y superior al trabajador fruitivo. Por lo tanto, ¡oh, Śri  Arjuna!, en todas las circunstancias, sé un Yogī.

47: Y de todos los Yogīs, aquél que tiene una gran fe y que siempre se refugia en Mí, piensa en Mí y Me presta un amoroso servicio trascendental, es el que está más íntimamente unido a Mí por medio del Yoga, y es el más elevado de todos. Ésa es Mi opinión.

::Om tat sat::

En el Jahnava Mandir en Almeria se imparten incensantemente enseñanzas de los Vedas, principalmente de Sri Sri Bhagavad Gita.

Actualmente

Estamos realizando formación de profesores de yoga que por su puesto incluye clases de Sri Sri Bhagavad Gita.

Y como siempre, con cualquier duda, sugerencia o tema espiritual para tratar en el podcast, no dudéis en conectar con nosotros a travez del formulario en la pagina web del Templo: https://www.templodekrishna.com/contactos/

Un gran abrazo Pránico!

Hari OM.