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Carrito

45. La atadura invisible

Las ataduras en nuestra mente no nos dejan ser libre

Ciclo de audiolibro: Historias milenarias de la India

«Nada hay más fuerte que el hábito.» dijo un antiguo filosofo Ovidio. Y es totalmente cierto, el hombre y la mujer estamos dirigidos por nuestras propias costumbres. De esto escucharemos hoy otra historia, con el nombre: La atadura invisible. Otro audio-relato de la colección de Historias milenarias de la India de Swami Rajendra Das, interpretado con mucho arte por Maa Kadamba Rajeswari Devi Dasi, nuestra querida Swamini de Jahnava Mandir. Toda gloria a sus pies de loto.

De nuevo Gadadhara Chandra Das nos recitara poesia oriental, esta vez dedicada a Srimati Radha Rani, la consorte eterna de la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Sri Sri Krishna. Es la mas querida por El, sin embargo para la multitud pasa un poco desaprecibida…es que es muy confidencial y no todo el mundo la puede conocer…pues en La puerta de los Vedas si que reconocemos que Ella es la reina de nuestros corazones. Jaya Sri Radheeee!

Y como de costumbre (nunca mejor dicho;), recibiremos tambien un darshana de nuestro queridísimo Swami Prema Krishna Das Babaji Paramahamsa Kaviraj de como despertar la consciencia divina. 

::Om Sri Guru Dev namah::

LA ATADURA INVISIBLE

Una gran parte de la India está cubierta por desiertos. Las personas, en estas zonas desérticas, se ganan la vida con los camellos, especialmente los nómadas, que viajan de un pueblo a otro, y suelen tener cientos y cientos.

Las grandes manadas van por el desierto con sus pequeños camellos. Por la noche se tienen que amarrar bien para que ninguno se pierda. Los cuidadores son tan hábiles que cada noche amarran hasta doscientos animales. Estos pasan la noche acostados en la arena y descansando contentos. Cuando el sol se ha puesto, y se han ido esos calores tan grandes… y ya todo está en calma, en la noche bien fresquita, los cuidadores se sientan alrededor del fuego, beben la leche de los camellos y charlan.

En una de aquellas paradas, los nómadas estaban amarrando a los camellos, pero les faltaba un cacho de cuerda para poder amarrar al último. Entonces, se fue el patrón a una aldea cercana a pedir ayuda.

Un campesino, en vez de darle la cuerda, le aconsejó:

—Tú amárralos como cada día haces.

—Eso es lo que yo quiero… —dijo el patrón claramente—, ¡pero me falta un cacho de cuerda!

—Tú solo acércate al último camello, cógelo como siempre por el anillo de la nariz, y con las manos haz los movimientos de atarlo, como siempre haces. Luego amarra el nudo, busca una piedra, e hinca la madera a la que vas a amarrarlo, y después dile, como cada noche, que se acueste. Y ya puedes irte a dormir tranquilamente.

El cuidador se quedó pensativo, pero al no encontrar la cuerda en ningún lado, hizo tal y como el campesino le aconsejó, ya que no le quedaba otra.

¡Y cuál fue su sorpresa, cuando vio al camello, con la cuerda sutil, acostarse contento encima de la arena… No se movió en toda noche, ¡exactamente como si hubiera sido amarrado de verdad!

Al siguiente día, por la mañana, los cuidadores soltaron rápidamente a la manada, recogieron las mercancías y se preparaban para otro viaje.

Todo estaba ya preparado para salir a una nueva caminata, pero aquel camello sin cuerda se quedó acostado. El patrón lo llamaba, le chillaba, pero no sirvió de nada. El animal no hizo siquiera el menor esfuerzo para levantarse. Le pareció muy raro este comportamiento del animal al cuidador… y este lo intentó todo para que el camello se levantase, sin ningún resultado. Entonces no le quedó otra posibilidad que ir nuevamente a preguntarle a aquel agudo campesino.

—¡Claro, hombre, qué vas a hacer! —sonrió aquel vecino, cuando el nómada le explicó su pesar—, ¡es que lo has amarrado muy bien! Ahora tienes que soltarlo igual que anoche lo amarraste.

El cuidador, preocupado, salió corriendo de vuelta al campamento, donde lo esperaban los demás. Su camello seguía acostado, tan pancho. Se le acercó e hizo como si lo estuviera soltando; sacando la madera del suelo, soltando el nudo… y, cuando terminó, de inmediato el animalito alegremente se levantó y rápidamente se fue con los demás.

Conclusión:

Abandona tus apegos y malas costumbres, ya que estos no te dejarán ser libre.

Muchísimas gracias por vuestras valoraciones de «5 estrellas» en Itunes, o los «me gusta»en Ivoox y Spotify y en total: por escucharnos!

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Historias milenarias de la India

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::Om Sri Sri Govinda namo Namah::

Radhe Radheeee Syam !